Historia y evolución de las pelotas de fútbol

De todos los deportes con los que nos podemos entretener hoy, hay uno que sin duda levanta pasiones y es conocido en todo el mundo. Y es que el fútbol es al deporte lo que la invención de la rueda a la tecnología, sin exagerar. Lo que seguramente no sepas es que las pelotas de fútbol tienen un origen que va mucho más allá de la invención de este juego. Esta es la historia y evolución de las pelotas de fútbol.

En la antigüedad se ve que estaban algo aburridos

Hace miles de años no había tantas cosas que hacer como ahora, así que los seres humanos tenían que buscar maneras de entretenerse. Así es como nacieron los juegos, y con ellos un elemento fundamental en la historia del fútbol: el balón. Evidentemente no era una pelota redonda completamente, ya que no existían los medios para hacer algo así. Los primeros balones eran muy pesados y bastos.

Por ejemplo, en China se jugaba hace 2600 años con una pelota de cuero rellena de pelos de cerdo. Los griegos y los romanos aligeraron un poco el “esférico” cambiando el cuero y su relleno por vejigas hinchadas con aire.

En América, los materiales con los que se hacían los balones eran algo distintos. Aunque la base era la misma, una vejiga de animal, esta se cubría con caucho o látex obtenido de la resina de los árboles, que facilitaba que rebotara. Los mayas lo usaban en un juego sagrado en el que los ganadores eran sacrificados a sus dioses. Si, has leído bien, no se hacía con los que perdían el partido sino con los campeones, ya que se consideraba un gran honor. Aunque así no había manera de repetir victoria…

Llega la primera pelota parecida a las que conocemos hoy

Andado el tiempo, para el siglo VIII más o menos, aparecen las primeras pelotas de cuero cosidas a mano e hinchadas. Eran algo más redondas, aunque todavía faltaba bastante para estar a la altura. La revolución industrial, mil años después, empezó a facilitar la creación de nuevas piezas y formas de fabricar objetos, lo cual propició la fabricación en serie de pelotas. También se empieza a tratar de aligerar el peso del cuero y se normalizan las medidas.

Nace el fútbol y las pelotas evolucionan junto a él

En el siglo XIX nace lo que hoy es el mayor deporte de masas, aunque las pelotas todavía tenían que mejorar para llegar al final de los partidos. Lo normal es que reventaran y hubiera que coger otra. Poco a poco, se trabaja en un modelo que aguante las patadas.

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La primera pelota normalizada era conocida como de tiento, que llevaba una costura que se cerraba con un cordón, como los balones de rugby que conocemos. Estas cuerdas hacían que el equilibrio no fuera perfecto y el rebote en esa zona hiciera extraños, siendo casi imposible de controlar. Además, cuando llovía se mojaba y pesaba mucho.

En los años 70 del siglo pasado nace la primera pelota con piezas hexagonales, que se paseó por los campos de fútbol más famosos a partir de entonces. Los modelos más habituales son los de piezas blancas y negras, aunque también se usaban otros colores de vez en cuando.

Las pelotas van cambiando los dibujos, pero mantienen su estructura de hexágonos intacta. Los mundiales empiezan a ser el escenario en el que se muestran los nuevos modelos, cada vez más sofisticados. Para el año 2006 la marca Adidas, proveedor oficial de pelotas de fútbol para esta competición, fabrica el que fuera un nuevo cambio, con una pelota mucho más redonda, que tiene una superficie lisa y mejora el control y la precisión de los disparos a puerta.

La pelota más sofisticada de la historia

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Aunque cada año y en cada liga se van usando pelotas con características distintas y más perfeccionadas, el Jabulani es actualmente la que se considera la más avanzada. Sus paneles están fabricados con tecnología 3D para darles una forma perfectamente curva, que se unen con un termosellado que hace que sea aún más redonda y precisa. Hasta la NASA ha hecho pruebas con ella para estudiar su comportamiento.

Hasta aquí llega la historia de las pelotas de fútbol, aunque es evidente que todavía seguirá evolucionando. Todos los años se hacen pruebas para desarrollar materiales más resistentes, flexibles e indeformables, que resistan la humedad y el ritmo de juego de un partido de alta competición. Así que posiblemente dentro de unos años, con toda seguridad en algún Campeonato del Mundo, asistiremos a la presentación de una pelota de fútbol que sea todavía más perfecta. Aunque la verdad es que resulta muy curioso que andemos gastando tanto tiempo y recursos en un elemento al que después le vamos a agradecer su labor con una buena sesión de patadas. ¿No te parece?