¿Por qué en España se citan los dos apellidos de los árbitros?

Igual la respuesta a esta pregunta te sorprende, porque lo normal es pensar que a los árbitros se les citan por los dos apellidos para poder acordarse de su madre. Y es que si no sabemos cuál es el segundo apellido de un árbitro, ¿cómo podríamos mencionar a la mujer que lo trajo al mundo para que le hiciera la puñeta a nuestro equipo? Si, si. Tiene mucho sentido pensar así. Pero lo de llamar a los árbitros por los dos apellidos tiene otra explicación. Una que tiene que ver con la época en la que Franco gobernaba el país.

  • Un árbitro que se apellidaba Franco

Para los años 60 del siglo pasado, un tal Ángel Franco se hizo árbitro de fútbol. En esos momentos era normal referirse a los árbitros solo por el apellido, sin decir nombre. Así que algunos aprovecharon esto para meterse con el régimen. No era nada raro escuchar frases como “qué mal lo ha hecho Franco” o “Franco se ha cargado el partido”. Quienes lo decían aseguraban que estaban hablando del árbitro, pero el gobierno no parecía conforme y lo interpretaban como una forma de hablar del dictador, algo que estaba perseguido y prohibido por razones obvias.

El problema se hizo más grave cuando Ángel Franco subió a primera división y empezó a pitar partidos de liga. De hecho, una vez que tenía que pitar en el País Vasco, simuló haberse lesionado para no ir allí, porque ETA había dicho que iban a matar a este Franco primero, y al otro Franco después.

Además de esto, el árbitro no pudo pitar nunca una final de la Copa del Generalísimo, lo que hoy se conoce como Copa del Rey. Y es normal, porque las frases más bonitas que se hubieran escuchado habrían tenido a Franco y a su madre como protagonistas. Y no precisamente por la madre del árbitro, no. Solo cuando murió Franco, el dictador, pudo pitar por fin una final de Copa, en la que se enfrentaron el Barcelona y Las Palmas, en el 1978.

La televisión, la radio y los periódicos empezaron a distinguir entre un Franco y otro hablando del árbitro por los dos apellidos. Franco Martínez arbitró partidos a lo largo de 17 años, y según comentan quienes lo vieron no lo hizo nada mal. Con él empezó a usarse el segundo apellido para nombrar a los árbitros.

  • Los dos apellidos se convierten en costumbre

A medida que pasó el tiempo, se empezó a generalizar el uso de los dos apellidos. Hoy, el Comité Técnico de Árbitros, dependiente de la Federación Española de Fútbol, los tiene en las listas con los dos apellidos. Además se incluyen los nombres, pero lo primero que se pone son los apellidos.

Ahora, cuando se habla de cómo lo hizo un árbitro, para bien o para mal, se habla en la prensa de él por los dos apellidos. Incluso en las tertulias de bar que siguen a los fines de semana de partido, aunque se nombre un solo apellido se sabe cuál es el segundo porque se ha dicho muchas veces.

Curioso el porqué de esta costumbre, ¿verdad? Lo cierto es que hay muchas anécdotas que tienen el fútbol como protagonista. Y no es de extrañar, pues al fin y al cabo un deporte que tiene más de un siglo, que se juega alrededor de todo el mundo y que mueve millones de aficionados en cualquier lugar se presta a esto y a mucho más. A veces no nos paramos a pensar en por qué una cosa se hace de una manera determinada. Aunque saber de vez en cuando el porqué de esto es algo curioso. Por ejemplo, puedes hablar con tus amigos y contarles la historia de los dos apellidos arbitrales en el fútbol español. Quedarás como el que más sabe, a no ser que haya alguien que también lo sepa y justo cuando lo vayas a contar se adelante y lo diga él, que también hay enterados de esos por ahí.

Como en el fútbol burbuja los árbitros casi no tienen que hacer nada, es normal que no se sepa cuáles son sus apellidos. Pero si alguna vez empezamos a organizar ligas y campeonatos internacionales de alto nivel, seguramente haya que hablar de cómo lo hicieron durante los partidos. ¿Nos referiremos a ellos por los dos apellidos? Seguramente. Igual que casi con seguridad nos acordaremos de toda su familia cuando el resultado del partido no haya sido el que nos hubiera gustado. Aunque los árbitros ya saben que esto forma parte de la dinámica del juego.

Mientras hablamos de si los árbitros se merecen tener la fama que tienen o no, no está de más conocer el porqué se las cosas. Ahora, cuando alguien te diga que vaya una faena la del árbitro de ayer, le puedes preguntar: “¿Sabes por qué en España los llamamos por los dos apellidos?”.

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